En un entorno donde la colaboración dejó de ser opcional para convertirse en ventaja estratégica, Puntored México participó en el panel “Embedded Finance Playbook — Cómo convertirse en socio estratégico de bancos, retailers y plataformas digitales”, en el marco del evento Fintech Innovation Call.

El foro contó con la intervención de Arturo Halgraves, CEO de Puntored México; César Pietra Santa, director de Productos de la Sofipo digital Finsus; Jonathan García, líder de Transformación de Montepío Luz Saviñón; y fue moderado por Beatriz Durán, directora de Asuntos Institucionales y Comunicación de Puntored.
En conjunto, analizaron cómo los jugadores de la infraestructura fintech evolucionaron de proveedores tecnológicos a aliados de largo plazo de los bancos, instituciones con puntos físicos o wallets que integran soluciones financieras en sus modelos de negocio y que este formato de colaboración puede escalar a nuevos mercados.
La discusión partió de la integración entre estas compañías: Finsus incorporó en su app una experiencia embebida para el pago de servicios como luz, agua, telefonía, etcétera, con una recurrencia del 60 por ciento de sus usuarios; Montepío Luz Saviñón, que tiene sucursales físicas, ahora implementó el pago de sus clientes mediante su app; todo bajo la tecnología de Puntored como partner de finanzas embebidas.

El resultado fue una propuesta integrada que sumó las capacidades de una Sofipo digital, red de establecimientos y de soluciones digitales, acercando servicios financieros simples y accesibles a los canales que los usuarios ya utilizaban en su vida diaria.
Otro tema fueron los factores necesarios para convertirse en un partner confiable en soluciones de finanzas embebidas, así como los retos de alineación comercial y regulatoria que enfrentaron las colaboraciones financieras de gran escala.
“Primero, la ejecución operativa es el factor principal, ya que cuando una institución busca un socio comercial para desarrollar un tema de finanzas embebidas, opta por aquellos que son expertos en la materia y muy confiables, ya que hará las cosas incluso mejor que una institución financiera, es decir, más sencillo y más económico de implementar”, mencionó Halgraves.
“La tecnología es otro factor importante, y debe de cumplir con todas las regulaciones de trazabilidad, debe ser auditable.
“El tercer factor es la red física, que es un servicio de valor agregado”, destacó.
También, analizaron las lecciones clave para adaptar modelos exitosos al mercado mexicano y transformar programas pilotos en negocios sostenibles con visión de largo plazo.
Para Arturo Halgraves, el cambio estructural radica en la mentalidad de alianza. “La infraestructura fintech ya no compite con la banca: la potencia. Cuando integramos capacidades bajo un modelo de finanzas embebidas, dejamos de ser proveedores y nos convertimos en socios estratégicos de crecimiento”, afirmó.

El directivo destacó que la escala no depende únicamente de la tecnología. “Convertirse en un partner confiable implica alinear expectativas, objetivos y costos desde el inicio. La regulación y la claridad comercial son tan importantes como la integración técnica”, señaló.
Asimismo, se planteó una visión hacia 2030, donde la innovación, la inclusión y la estrategia convergen en un nuevo ADN financiero para el país. Bajo esta perspectiva, el Open Finance dejó de verse como una tendencia tecnológica para consolidarse como una arquitectura estructural que permitió a bancos, fintechs, retailers y plataformas digitales operar de forma integrada, segura y centrada en el usuario.
Con su red de infraestructura y su capacidad de integración en canales físicos y digitales, Puntored se posiciona como un habilitador clave de esta transformación, demostrando que las finanzas embebidas no es un concepto aspiracional, sino una estrategia operativa para escalar inclusión financiera, competitividad y crecimiento en México.



