Microcuento “Con los pies sobre la tierra”
¿Qué pasa cuando dos mundos se unen? En este microcuento, un niño aprende que la victoria es tener ‘los pies sobre la tierra’… pero ¿de qué lado?
“Con los pies sobre la tierra”

En un pequeño poblado, cerca de San Cristóbal de las casas, vive Ixchel, joven mujer tzotzil, con rasgos indígenas que, al conocer a Pedro Álvarez, de origen español, se sintió inquieta; la sensación que tenía era nueva para ella… Pedro, a su vez, quedó embelesado con la belleza de Ixchel.

Al saberse enamorados, decidieron casarse sin saber lo que realmente vendría con la integración de ambas culturas. Ella, llena de misticismo y muy espiritual, y él, “con los pies sobre la tierra” …
Al cabo de dos años de matrimonio, nació su hijo al que, por insistencia de Ixchel, nombraron Yum Kaax (dios de la agricultura y la naturaleza).
Era un niño muy parecido a su madre, pero, introvertido y emocional que, al ir creciendo desarrolló un gran interés por todo lo que le rodeaba, principalmente insectos y plantas. Le interesaba preservarlos, no se atrevía a lastimarlos.
Un día, en el que caminando colina arriba encontró una hormiga bala1 que, decidió llevarla a su casa para cuidar de ella, se sintió feliz e importante al saberse responsable de la hormiga; ¡sería su misión cuidar de ella! llegando a casa, la puso dentro de un frasco vacío.

Cuando Pedro vio el insecto, le arrebató el frasco y, sin más, lo arrojó por la ventana, ya que era muy venenoso, provocando así la muerte de la hormiga. Ixchel, al presenciar lo sucedido, corrió a abrazar a su hijo y, le dijo que lo que había hecho su padre, era por su bien. Con todo, Yum Kaax se sintió impotente, muy frustrado y, a la vez triste; aunque sabía que, en el fondo su padre tenía razón, también sabía que las cosas podrían haber sido diferentes.
Entonces ganó… “con los pies sobre la tierra”.
1 aunque su veneno no es mortal, su picadura es considerada una de las más dolorosas del mundo, comparable a recibir un disparo.



