HAY PAÍSES que se conocen caminándolos. Otros, escuchándolos. Y México, definitivamente, también se conoce brindando.

Porque detrás de un tequila hay campos de agave; detrás de un mezcal hay saberes que pasan de generación en generación; detrás de una botella de vino hay viñedos y tierras que quizá no imaginábamos; y hasta una sidra puede llevarnos hasta un Pueblo Mágico entre montañas y manzanos.
Por eso, si este septiembre la idea es celebrar el Mes Patrio, ¿por qué no hacerlo viajando?
Esa es precisamente la propuesta de Civitatis, que para estas fechas puso la mirada en algunos destinos mexicanos donde las bebidas forman parte de la historia, la cultura y la identidad de cada lugar.
Y aquí es donde la propuesta me gusta especialmente: no se trata solamente de llegar, sentarse y pedir una copa. Se trata de conocer de dónde viene lo que estamos tomando.
Civitatis ha seleccionado experiencias en seis destinos que permiten acercarse a México desde el tequila, el mezcal, la cerveza, el vino y la sidra artesanal.
Así que vamos a abrir la Valija y a recorrerlos.
Primera parada: Tequila
Si hablamos de bebidas mexicanas, sería casi imposible no comenzar por Jalisco.
En Tequila, el nombre del Pueblo Mágico parece venir acompañado de un brindis. Pero detrás de esa palabra hay mucho más que una bebida.

La experiencia Autobús barril de Tequila + visita a la destilería, disponible a través de Civitatis, propone recorrer el centro histórico a bordo de un vehículo temático con forma de barrica, para después internarse en los campos de agave azul y conocer el proceso de elaboración del tequila.
Y sí, el recorrido termina con una cata.
Porque hay paisajes que se disfrutan con los ojos, pero los de Tequila también se disfrutan con el paladar.
De Jalisco nos vamos a Oaxaca, donde el agave vuelve a ser protagonista, aunque ahora convertido en mezcal.
La excursión a Mitla, Teotitlán y Hierve el Agua permite combinar patrimonio, naturaleza y gastronomía.
Oaxaca: donde el mezcal sabe a territorio
El recorrido pasa por los antiguos palacios de grecas de Mitla y los paisajes de Hierve el Agua, pero reserva también un momento para entrar en un palenque tradicional y conocer cómo se cocina y destila el agave.

La degustación de diferentes varietales permite descubrir que el mezcal tiene tantos matices como los territorios donde se produce.
Y quizá ahí está parte de su encanto: cada sorbo tiene detrás una historia.
Tecate: una cerveza con identidad fronteriza
En Baja California, el brindis cambia de bebida.
Tecate, además de ser un Pueblo Mágico, lleva en su nombre una historia cervecera que comenzó a mediados del siglo pasado.
La excursión privada desde Tijuana permite conocer este destino fronterizo, recorrer sus calles de arquitectura colonial, acercarse al cerro Cuchumá y descubrir la historia de la cerveza que tomó el nombre del municipio.
Y, claro, también hay oportunidad para probar una cerveza recién elaborada.
Porque después de caminar bajo el sol bajacaliforniano, una cerveza fría no necesita demasiada explicación.
Zacatlán: entre manzanas, neblina y sidra
Ahora cambiemos nuevamente de paisaje.

En Zacatlán de las Manzanas, Puebla, las montañas, la neblina y los manzanos construyen un escenario completamente diferente.
La Visita guiada por Zacatlán lleva a conocer el patrimonio del Pueblo Mágico, sus famosos vitromurales y los miradores sobre la Barranca de los Jilgueros.
Pero el recorrido tiene un final que sabe a la región: una degustación de sidra artesanal de manzana y licores frutales.
Y es que también hay formas de brindar que saben a montaña.
Tequisquiapan: el semidesierto se sirve en copa
En Querétaro, el viaje nos lleva a Tequisquiapan, donde el vino y la cerveza artesanal se encuentran con otra de las grandes estrellas de la gastronomía regional: el queso.

El Tour de la cerveza y el vino por Tequisquiapan propone visitar viñedos familiares y cervecerías artesanales, además de participar en catas guiadas acompañadas por quesos de la región.
Aquí el viaje se convierte en una especie de mesa servida sobre el paisaje del semidesierto.
Y uno termina entendiendo que la gastronomía también es una forma de hacer turismo.
Dolores Hidalgo: brindar por México… y por su historia
Y para terminar, hay una parada que en septiembre adquiere un significado especial.
Dolores Hidalgo, en Guanajuato, es la Cuna de la Independencia Nacional. Pero quizá no todos saben que también existe una historia vitivinícola vinculada con la región.
La tradición señala que Miguel Hidalgo impulsó el cultivo de la vid entre los pobladores, una historia que hoy puede conocerse junto con la nueva vocación vitivinícola de Guanajuato.

La Excursión por los pueblos de la independencia mexicana lleva a los viajeros por algunos de los sitios fundamentales de aquella historia, entre ellos la Parroquia de Nuestra Señora de Dolores, además del Museo del Vino de Guanajuato y viñedos de la región.
Una combinación bastante mexicana: independencia, vino y viaje.
Viajar también es conocer lo que hay detrás de una copa
La selección tiene algo interesante: propone mirar las bebidas mexicanas no solamente como productos gastronómicos, sino como una puerta de entrada para descubrir destinos.
Y eso, desde mi punto de vista, es justamente lo que hace interesante al turismo gastronómico.
Porque cuando conocemos el lugar donde se produce una bebida, también conocemos a sus productores, sus tradiciones, sus paisajes y hasta la manera en que una comunidad ha construido parte de su identidad alrededor de ella.

Juan Rossello, Country Manager de Civitatis México, destaca precisamente el creciente interés de los viajeros por las experiencias culturales y gastronómicas y señala que septiembre es una buena oportunidad para descubrir México a través de sus sabores e historias.
Así que este Mes Patrio, antes de levantar la copa, quizá valga la pena preguntarnos qué hay detrás de ella.
Tal vez descubramos que el tequila nos lleva a Jalisco; el mezcal, a Oaxaca; la cerveza, a Baja California; la sidra, a Puebla; y el vino, a Querétaro y Guanajuato.
Y entonces entenderemos algo que en Valija Viajera hemos repetido muchas veces: viajar no siempre significa ir muy lejos.
A veces basta con mirar de otra manera aquello que tenemos cerca.
Y México, por fortuna, tiene mucho que mirar, mucho que recorrer… y también mucho por lo que brindar.
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@AlejandraBernal
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