GUANAJUATO.- Hay destinos que se explican con mapas. Y hay otros —como Victoria— que se entienden en silencio.

Llegar no es complicado. Lo difícil es soltar el ritmo con el que uno viene. Porque aquí, en el noreste de Guanajuato, justo donde comienza a desplegarse la Sierra Gorda, todo parece invitar a lo contrario: a ir más lento, a mirar más, a escuchar.
Victoria no es un lugar que se imponga. Se revela.
Empieza en su plaza, donde el tiempo no se detiene… pero sí se suaviza. Hay gente, sí, pero sin prisa. Conversaciones que no buscan terminar, pasos que no corren. Es un espacio que no está hecho para el turista, sino para quien vive ahí. Y tal vez por eso, quien llega, termina sintiéndose parte.
Pero basta salir un poco del centro para entender que lo que rodea a Victoria es aún más profundo.
Los cerros que abrazan el municipio no son solo paisaje. Son memoria. En sus paredes de roca, casi sin anunciarse, aparecen grafismos antiguos: trazos que sobrevivieron al tiempo, dejados por grupos de cazadores-recolectores que habitaron esta región mucho antes de que existiera cualquier nombre para este lugar. También hay cuevas, silenciosas, que resguardan fragmentos de una vida que no desapareció del todo… solo cambió de forma.
Esa historia encuentra uno de sus puntos más claros en Arroyo Seco.

Ahí, entre cañadas y formaciones de roca, las pinturas rupestres no se exhiben: se descubren. No son monumentales, pero sí profundamente simbólicas. Hablan de ciclos, de movimiento y de rituales. Recorrerlas —en silencio, en grupo pequeño, guiado— es menos una visita y más una conversación con el tiempo.
Después, el viaje cambia de tono.
La ruta religiosa de Victoria no es un circuito formal ni una experiencia diseñada. Es, más bien, un recorrido que se arma entre comunidades, templos y relatos. La conforman espacios como la parroquia de San Juan Bautista, en la cabecera municipal; la misión de Arnedo, dedicada a la Purísima Concepción; la capilla de El Carmen, con su devoción al Señor de la Piedad; Cieneguilla, marcada por la presencia de la Virgen de Guadalupe; y el santuario de Cerro Grande, consagrado a la Virgen de los Remedios.
Cada uno guarda su propio ritmo, su historia y su manera de ser habitado. Capillas de origen colonial que, más allá de su arquitectura, reflejan una mezcla cultural donde lo indígena y lo religioso conviven hasta hoy.
Y entre un punto y otro, aparece lo más importante: la gente.
Quien saluda.
Quien indica el camino.
Quien cuenta una historia sin que se la pidan.
Hay una hospitalidad que no responde a protocolos, sino a costumbre. Una forma de recibir que no se ensaya.
Parte de este viaje también fue posible gracias al acompañamiento local: al impulso del presidente municipal, al trabajo del equipo de turismo, encabezado por Noé López Valtierra, director de Turismo del municipio de Victoria, Guanajuato, y a las voces que resguardan la memoria del lugar, como su historiador, Néstor Gamaliel Ramírez Ortíz, y el cronista municipal, el profesor Antonio Reséndiz. Sin ellos, muchas de estas historias simplemente no se contarían igual.
A este recorrido se sumó también el respaldo de la Secretaría de Turismo estatal, cuyo equipo —con el acompañamiento cercano de Jonhatan, Hugo y Milliet— permitió descubrir Victoria desde una mirada más auténtica y profunda.
Gracias a ellos, el viaje no solo fue posible, sino también más significativo.
Victoria no es un destino espectacular en el sentido tradicional. No hay grandes hoteles, ni restaurantes de autor, ni itinerarios cerrados. Hay fondas, hay caminos de tierra, hay curvas que obligan a ir despacio.
Pero también hay algo más difícil de encontrar: Autenticidad.
Porque aquí, entre recorridos, hay pequeñas certezas que terminan marcando el viaje: la experiencia de Arroyo Seco y sus pinturas rupestres; el paisaje semidesértico del santuario de cactus gigantes; la sorpresa de la cascada El Chorro de Juana escondida en la sierra; los atardeceres que se descubren al subir a los cerros; la calma de la presa de Misión de Arnedo; la historia viva en la parroquia de San Juan Bautista; y el sabor cotidiano de la comida casera en fondas locales.
Aquí, el viaje no se trata de ver mucho, sino de sentir distinto. De entender que hay lugares que no necesitan transformarse para ser valiosos. Que no todo tiene que estar listo para ser consumido.
Victoria —con sus cerros, sus pinturas, sus templos y su gente— no busca impresionar.
Y quizá por eso, permanece.
Como esos destinos que no se olvidan… Porque nunca intentaron serlo.
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LA SUERTE de Magnicharters está por definirse en los próximos días, pero hay pocas probabilidades de que salga adelante con la deuda que podría alcanzar los 150 millones de pesos, no sólo por créditos vigentes, sino por la cauda de demandas y afectaciones a agencias de viajes y usuarios que se quedaron varados desde hace ocho días cuando la marca suspendió operaciones.

La radiografía ya es conocida. La misma senda ya la han recorrido otras aerolíneas que también dejaron de surcar los cielos como Taesa, Aviacsa o Interjet.
Magnicharters, conocida como la aerolínea más amada en encuestas a pasajeros, está en quiebra, y es el más claro ejemplo de que las aerolíneas de bajo costo viven una situación de angustia por los precios de la turbosina, que aumentaron de 25 a 30 pesos en las últimas semanas, desde un costo de 14 pesos en marzo-abril de 2024. Todo ello, gracias a la guerra en Medio Oriente.
Es probable que pronto le quiten la licencia definitiva a Magnicharters y que su flota de 12 aviones Boeing 737 sean subastados para liquidar a acreedores, y quede sepultado el trabajo de más de 30 años de la orgullosa aerolínea que ofrecía vuelos a destinos como Cancún, Los Cabos, Puerto Vallarta, Riviera Maya, principalmente, y también incluía rutas a Cuba.
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NO SON pocos los expertos y estudiosos en temas de delincuencia organizada que ha llamado a la población a estar alertas ante las argucias de esos grupos en la realización de la Copa Mundial de Futbol 2026.

México será un imán para turistas nacionales y extranjeros durante los meses de mayo, junio y julio, por lo que habrá gran derrama económica, pero también en será una oportunidad para el crimen organizado, al menos así lo considera el investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila, Víctor Sánchez Valdés.
El experto señala en un estudio elaborado para el caso, que hay ocho negocios ilícitos en la mira de los delincuentes: Fraudes con tours y servicios turísticos; Venta de boletos falsos; comercialización de productos piratas; venta de drogas; servicios sexuales a turistas; apuestas ilegales; lavado de dinero y extorsión a comerciantes.
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@AlejandraBernal
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