Con el objetivo de que niñas, niños y adolescentes aprendan a ahorrar y administrar el dinero de manera cotidiana, a fin de que lleguen a la vida adulta con más herramientas para cuidar su salud financiera, Finsus creó para ellos ClubFinsus.

Y es que el primer contacto sobre el manejo del dinero suele ser una alcancía o un billete guardado en un cajón. Sin embargo, las experiencias que se tienen desde edades tempranas pueden marcar la forma en que una persona se relaciona con sus finanzas en la vida adulta.
De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (ENSAFI) 2023, 21 por ciento de quienes tuvieron algún tipo de influencia sobre el manejo del dinero a lo largo de su vida se ubicó en un nivel alto de salud financiera, frente a sólo 8 por ciento entre quienes no la tuvieron.
La encuesta considera experiencias como hablar en familia sobre dinero y ahorro durante la niñez, aprender a administrar recursos y distinguir entre gastos necesarios e innecesarios durante la adolescencia, o recibir formación sobre el control de ingresos y gastos.
Para responder a esa necesidad y llevar la educación financiera a la vida cotidiana, Finsus lanza ClubFinsus, una herramienta de educación financiera que permite a un cliente adulto acompañar el aprendizaje financiero de hasta cinco niños o adolescentes para que aprendan a ahorrar, establecer metas y conocer cómo funciona una inversión.
La idea detrás de ClubFinsus es sencilla: comenzar antes. Que un niño de seis años o una adolescente de quince puedan visualizar el dinero asignado a su perfil, proponer cómo administrarlo y observar cómo puede crecer con el tiempo, dentro de una institución financiera regulada y con un adulto a su lado.
ClubFinsus opera con dos vistas. Una para el adulto titular —denominado Líder— en la que desde su app incorpora a los integrantes, crea apartados e inversiones vinculados a cada uno, propone desafíos y autoriza cada movimiento desde su sesión.
A partir de los seis años, los integrantes pueden ingresar con sus propias credenciales a una vista diseñada para su edad. Desde ahí consultan el saldo que tienen asignado, ven cómo evoluciona y pueden solicitar la creación de un apartado para alcanzar una meta o proponer una inversión. Esta vista es únicamente de consulta: los integrantes no pueden disponer de los recursos ni realizar movimientos por su cuenta. Todo requiere la autorización del Líder, quien conserva en todo momento la titularidad de la cuenta y el control de los recursos.
El aprendizaje se construye a partir de decisiones y acciones cotidianas. Los desafíos —como tender la cama, sacar la basura, cumplir con una tarea escolar— convierten responsabilidades acordes con su edad en oportunidades para formar hábitos, comprender el valor del dinero y relacionar el esfuerzo con una recompensa concreta. Los apartados convierten una meta difusa en un monto que se ve subir. Y las inversiones a plazo les permiten observar que el dinero guardado en el lugar correcto trabaja solo generando rendimientos.
“El reto no es sólo que más jóvenes accedan al sistema financiero, sino que lleguen preparados. Muchos alcanzan la vida adulta sin haber tenido la oportunidad de practicar cómo establecer una meta, ahorrar o tomar decisiones sobre dinero. Si queremos que esas decisiones sean más conscientes, el aprendizaje debe comenzar antes de que tengan consecuencias importantes. De ahí nace ClubFinsus: de llevar la educación financiera a la vida cotidiana y convertirla en una experiencia práctica, gradual y acompañada desde la familia. Para Finsus, hacer finanzas humanas significa ofrecer servicios responsables y transparentes, pero también brindar la información y el acompañamiento necesarios para que cada persona pueda construir una relación más sana con su dinero”, señaló Carlos Marmolejo, director general y cofundador de Finsus.
El club acompaña a cada integrante hasta la mayoría de edad. Cuando se acerque ese momento, recibirá una invitación para abrir su propia cuenta y continuar utilizando las herramientas que ya conoce, ahora como titular y una vez cumplidos los requisitos correspondientes.
Lo que comenzó como un apartado construido con pequeñas recompensas puede contribuir, años después, a alcanzar una meta mayor, como pagar una colegiatura o reunir capital para iniciar un negocio.
Ahí está el recorrido que busca la institución: que la relación de una persona con su dinero crezca por etapas y que quien llega a la mayoría de edad entre al sistema financiero con criterio propio y con un abanico de opciones más amplio del que tendría sin ese camino andado.



